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SI NOS SEPARAMOS

Publicado en por ALONTRIX

- ¡Viva la soltería!

- ¡Viva la libertad y el trago que me hace olvidar las penas!

- ¡Yo solo vivo por mis hijos y por nadie más! ¡Por ningún desgraciado voy a llorar!

No entendía lo que le estaba sucediendo a doña Sol, sí claro eran sus tragos pero no comprendía para quién iban tantas arengas y tantos insultos.

- ¡La única persona que me hace falta es mi padre! ¡Él sí que me decía que no me casara!

- Me decía que me quedara a vivir rejuntada y no más. Brindo por mi papá. ¡Un trago al suelo y una mirada al cielo hijueputa!

Ya se volvía intensa y molesta por el estado de ebriedad en el que se encontraba pero doña Sol siempre fue respetuosa conmigo.

- Profe le tocó cuidarme porque todas estas ya se durmieron.

- Mejor la llevo a su casa no cree.

- No, porque allá está ese desgraciado y no quiero verlo, baboso inservible.

- ¿Quién?

- Pues mi marido, mejor, mi ex marido.

- Barájemela más despacio doña Sol porque no entiendo nada, dirá que se separó.

- Como lo oye, me separé de ese malparido y perdóneme la palabra.

- No se preocupe, no se apure que por mí no hay drama.

Tranquila le decía yo, pero ella alzaba tanto su voz que sin querer la saliva me salpicaba la cara.

- Entonces a dónde la llevo, se queda aquí hasta quedar dormida como ellas o la llevo a su casa y descansa hasta que se la pase esa perra de despecho que tiene a cuestas.

Y así, caminando hacia su hogar después de salir de la fiesta de feria, íbamos doña Sol y yo caminando por la plaza en plena madrugada, atrás se quedaba el bullicio, los borrachos y nos entrábamos más hacia las calles empinadas que llevaban hacia su lecho, solo quedaba la oscuridad y las sombras de personas que follaban al lado de las calles, ¡Ah! las ferias. Siempre las extraño, lo mejor de este pueblo son ellas, aquí no pasa más nada.

Y a medida entonces que íbamos caminando le dije:

- Me imagino que será muy duro haberse separado.

- No, al contrario se siente un fresquito, saber que solo en mi vida serán mis hijos y yo.

- Esto está bien pero ¿Su marido salió de su casa?

- Peor, a ese mantenido no lo saca es pero nadie.

- Pues me parece aún más duro convivir en la misma casa con la ex pareja.

- Y dormir en la misma cama también.

- Cómo, pero no me dice que están separados.

- Sí, por eso, por lo que estamos separados él duerme para arriba y yo para debajo de la cama profe.

Esa madrugada la llevé caminando en zig-zag y la puerta la abrió el hijo mayor. Cambié de camino lo más rápido que pude e hice saber que solo la acompañaba por cordialidad, lo hice porque no quería dar pie a chismes y podría ganarme un problema con su marido, ex marido o ex marido con derechos, como se quiera llamarlo. Ahí entendí ese adagio popular que dicen, que el matrimonio es la única guerra donde los enemigos duermen juntos.

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