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AL HORÓSCOPO

Publicado en por ALONTRIX

El horóscopo me dio a conocer una noticia esperada

Cuando lo leí ayer

Que nadie por ahora vendrá

Que bien me hará estar tal como estoy,

Eso lo supe hoy

Cuando ella no llegó a la cita pactada.

También leí que la soledad es buena compañera

Lo sabré mañana cuando salga

En busca de cualquiera

Y no halle a nadie en ninguna esquina.

Me habló de mi economía

Igual de desastrosa que mi vida sentimental

De mi oficio,

Que a nadie le importa la poesía

Ni la música de Sabina, el inmortal.

¡Ah! Sociedad tan bárbara e insensible!

Horóscopo mentiroso

Ocasionas más suicidios que la caída del mismo dólar.

¡Ay! Horóscopo verosímil

Que también eres poesía

Bella mentira que desean escuchar

Esperando que de la rutina, la desesperación, la melancolía

Salves al mundo una vez más y siempre.

Pues jamás se pondrá en tela de juicio tu nombre

Tus palabras, tu ironía, tu sarcasmo

Ojalá nunca faltes en ningún diario

Y seas tan necesario como una oración al día,

Como una misa dominical.

 

 

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TODAVÍA QUEDAN LOS MARRANOS

Publicado en por ALONTRIX

No fueron chucuris, ni chuchas ni zorros, además porque zorros por aquí no hay. Fuimos nosotros mismos, cuánta falta nos hacía una finca familiar donde descansar del ajetreado trabajo semanal que nudos nos hacía en las espaldas, nos estresaba tanto que nos enojábamos por todo como si la culpa la tuvieran nuestros hijos a quienes veíamos poco tiempo.

Primero fue el debate de cómo llamarla, Villa filial dijo Chuchín porque sería para nosotros, Villa amor dijo el hippie de la familia – cómo vamos con las escrituras y a nombre de quién quedarán- dijo el abogado. Si la abuela vivirá aquí que se llame como ella Finca La Leonor. Las mujeres de la casa hacían lo suyo, un fogón bien ardiente para almorzar y cocinar una buena gallina que se trajo del corral.

No le falta nada a esta finca,  tiene un corral lleno de gallinas, una cochera de cerdos, plátano, yuca, café, todo para que mi mamá se sienta bien y no pierda los quehaceres de la casa del pueblo, ustedes supieron que mataron a  Don Juan Liz, él que mató a Nicolás por celos porque lo encontró en el río con Alberto y también con el hijo de la Josefina. Fueron los mismos hijos de Salomón el cantinero, cobraron venganza porque Juan también se llevó al pobre que salió en defensa del Ricardo. Si ven por eso no tomen ustedes que con una cerveza ya quieren comprar peleas. El Ricardo estuvo a un pelo de la cárcel y todo porque él vio cuando mataron a Don Nicolás y él se quedó tranquilote todo borracho tirado en la cantina.

O sea tía que el abuelo Richard casi va a la cárcel y entonces ¿cómo se dieron cuenta de la verdad?

Juan mató a Salomón pues en un altercado porque quería que Richard saliera del calabozo y luego confesó que también mató a Niculiás ¿Vos recordás que le decían así? Y vivió libre porque en ese tiempo con cualquier dinero pagaban fianza o iban a la cárcel por poco tiempo y cuando salió de la cárcel, a los pocos días todo fue como si nada hubiera pasado menos mal que luego no la emprendió con su abuelo y este señor dejó las cosas así. Al pobre Juancho se lo encontraron los morenitos negritos que volvieron solo para matarlo y dicen que se quedaron en el pueblo, se quedaron y ese pueblo se volvió una locura gracias a Dios que a mi mamá la vamos a traer para que viva aquí.

Pero espere que la historia está interesante como para escribirla, cuándo confesó este tipo de ambos asesinatos, ¿El abuelo salió rápido?

Sí y salió flaco como vos, lánguido y ni más borracheras, le dieron un tate quieto que no volvió a tomar en su vida.

Pero volvamos a la historia tía, el señor éste mató al mozo porque lo vio con otro en el río y cuando lo iba a matar por celos, fue a la cantina y lo miró coqueteando con otro muchacho.

Sí y Ricardo se quedó quieto mirando todo y como no dijo quién fue lo encarcelaron, luego Salomón, el cantinero,  fue donde Juan a reclamarle y pedirle que se entregara para que liberaran a tu abuelo y ahí lo mató.

Y en ese altercado mataron a Salomón la gente se dio cuenta de todo y a los pocos días confesó todo y se le arregló la situa a mi abuelo. Ya entiendo. Creo.

¡Que sí hombre que sí! Hablando de tanta muerte ya me dio hambre y cuándo es que viene mi mamá?

 

La abuela llegó a los pocos días del pueblo, triste por haber abandonado su terruño y aunque no quería fue más fuerte la decisión de los tíos, las tías, mi mamá y los nietos que sabíamos que si la abuela volvería tendríamos finca. Somos cuarenta y tantos nietos de casi diez hijos, pobre mi abuela, diez hijos, con razón tantas hernias le salieron  de tanto pujar.

La familia empezó a agrandarse con gente que antes no habíamos visto y ante la noticia de que la abue estaba en una finca cercana ya las gallinas del corral empezaban a diezmarse. Cada ocho días sin falta la reunión era ver a la abuela, sus primas igual de ancianas la visitaban  con sus familias. A mí me daba vergüenza el corral que en pocos meses le quedaban solo las gallinas ponedoras, pero al poco tiempo ni gallinas ni gallos. Así que ellas tampoco se salvaron.

En uno de tantos paseos vi que ya no había gallinas sanas, sin químicos, gallinas de campo netamente con un buen sabor. Fue el auge de la mayor en la ciudad que no faltaba paseo de olla al río, visita y almuerzo familiar con gallina de la finca incluida. Y ni se diga de las primas que resultaron casquisueltas y embarazadas en su adolescencia. En la dieta después del parto, gallina para recuperar fuerzas.

Hasta que el corral quedó vacío.

Y ahora qué hacemos cuando llegue todo el mundo y estén a la espera de que cocinemos algo.

¿Y si no hay más gallinas?

Fue entonces cuando se escuchó una voz tierna que cambió toda preocupación, la voz de la abuela gritando:

¡Yo no voy a limpiar más la mierda de nadie!

 

 

¡Todavía quedan los marranos!

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CUANDO MARTÍN APRENDIÓ A MONTAR BICICLETA

Publicado en por ALONTRIX

Cuando Martín aprendió a montar bicicleta tenía solo cinco años y aunque ya había tenido una más pequeña tan solo era de juguete y tenía llantas pequeñas que le permitían mantener el equilibrio, pero ese día fue distinto, lo vi en una bici mediana color azul tipo cross ideal para el ciclomontañismo y para empezar a hincharse los testículos de los golpes que le esperaban. Sus pequeñas rodillas ya temblaban por las futuras heridas de caídas en la carretera que va hacia Palmitas.

Martín concebía como una gloria que su madre le enviara a casa de la abuela por encargos y sin dudar iba en su transporte económico, no tan seguro pero sí amable con el ambiente.

-Hacia dónde vas? Le pregunté una vez pero la velocidad y la concentración que tenía eran tan grandes que no escuchó mi voz, a lo mejor era porque no quería distraerse mirando hacia otro lado pues corría el riesgo de tropezarse con alguna piedra. Martín era un niño de la escuela y podía llevar a dos de sus mejores amigos en ella, uno en la barra y otro en los conos de la llanta de atrás. Solo sé que ese día fue distinto. 

Corrían las primeras horas de la mañana y no hay nada mejor que un café en el frío matutino y para una fría soledad tan fuerte como la depresión. Depresión de ser un profesor soltero y sin pareja en un lugar lejos de la civilización, con el frío como única compañía y una tembladera todo el día que no respeta abrigo ni sombrero, se filtra por el pellejo y por la tristeza de estar solo, se mete por los ojos que ven nubes y nada más que color gris donde quiera que se levante la mirada. Pero ese día, precisamente ese día, fue distinto.

No hay nada más para hacer que intoxicar el cuerpo con cigarrillos que quitan el frío por minutos y un café que desvelaba de tanto tomarlo, qué rutina, vaya que sí. Me mataría en un lugar así si no tuviera más por hacer, pero por suerte era profesor y era el payaso de la canción reía ante mis estudiantes, reía para no llorar. Odio al frío siempre en los bohemios y solitarios porque nos despierta la depresión y nos recuerda que estamos solitos sin nadie que nos recuerde, esa estupidez es la que siempre me invade, me hace pensar en suicidarme ni siquiera la poca familia que tenía en la ciudad se daría cuenta, pienso que ni siquiera les interesa el que se fue, es problema de él dirán que se fue y está solo. Pero ese día en verdad fue diferente a los otros.

 

-Hacia dónde vas? ¡Uh, este sordo que no conoce a nadie cuando monta bicicleta!

Era rápido al correr, lento al pensar y al hablar pero una vez lo vi pasar de nuevo y no quise saludarlo porque sabía que no me escucharía o me ignoraría, sin embargo ese día fue, distinto.

Hacia dónde vas?

Voy a ser feliz, profe, a ser feliz.

Hoy nuestro querido Martín reposa junto a sus abuelos que no llegó a conocer y esperamos que lo cuiden y nos cuide a todos sus amigos y familiares. Hoy maldecimos al camión ganadero que se abrió demasiado en una curva y lo atropelló. Una pequeña vida Dios nos ha arrebatado quizás fue llamado porque desea que viaje por el cielo y recorra su infinitud.

A ser feliz dijo, a ser feliz.

 

Jamás pensé hablar de esto y menos con un psicólogo, pero sueño a Martín, que me regala una bicicleta y un mapa; y me dice sé feliz, Viaja por la tierra que yo lo haré en el cielo. 

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HACE TIEMPO NO MATABA UN PIOJO

Publicado en por ALONTRIX

Ya estaba cansado del niño bonito de la escuela de mi hija porque le pasaba piojos y siempre terminaba yo por matarlos, los aplastaba así como las víctimas que me encargaba el patrón, pero gozaba siempre despichándolos con mis uñas. Yo siempre fui conductor de transportes pesados, bueno al menos eso creía mi familia, lo que no sabían es que con una aplanadora que esparcía el asfalto cuando se pavimentaban las calles, con una así parecida yo era feliz aplanando los enemigos del duro de los duros, del que más plata tenía en todo el sur de esta región y al que le debíamos la vida por sus grandes ayudas.

El asunto es señor periodista, que el monito hijo de papi y mami era bajito bajito, mejor dicho medio polvo si me entiende?, para la edad que tenía le hacía falta crecer más y ese mariconcito era el que le pasaba los piojos a mi niña, lo sé porque eran rubios igual a él y claro yo cansado de trabajar llegaba a seguir aplastando, pero me gustaba, en verdad me gustaba. Ahora los bichos estos que tenía la niña, mi mujer me los dejaba siempre a mí para que pasara más tiempo con ella. Pero vea usted que ni con shampoo, ni con maracuyá con azúcar, usted viera, con nada le quitamos el chande ése a mi hija.

Sí señor pero yo estoy aquí porque usted me concedió una entrevista para comentarle al país por qué asesinó al futbolista Gastón López y luego se entregó a las autoridades.

Es que esperece, apenas esto es el inicio de la historia. Un día cuando llevé a la niña al colegio el chino este el que yo le comento, el monito chiquito llegó con la compañía de su mamá y antes que saludara a mi hija yo lo abracé y le hablé en vos baja: chino marica si no quiere que lo aplaste con una aplanadora de asfalto, no se junte con mi hija y a la mamá del niño le dije: señora mía con todo respeto de vez en cuando bañe a su hijo, quítele los piojos porque tiene para dar y convidar.

No sé en verdad a qué viene esa historia de su hija, el niño y los piojos que éste le dejaba.

Pues si usted quiere me adelanto a la historia.

Por favor.

Bien entones ahí le va.

Corría el segundo tiempo del partido Atlas contra los Tigres del morro alto, recuerda la final de hace tres meses? La que por culpa de ese mal nacido todo este país perdió plata, mucha más plata que en la empresas éstas que recaudaban dinero. Las casas de apuestas, usted viera fui testigo porque el patrón me ordenó apostar en toda casa de apuestas que viera, porque el partido lo ganaríamos, esa final sería de nosotros y el trofeo se quedaría en casa, la gente apasionada rezaba, todo el comercio  despertó pensando en lo que sería el campeonato seguro que teníamos, gorras, camisetas, vasos, banderas del Atlas todo lo que se puede imaginar en las calles lo vendían, en la radio entrevistaban a los familiares de los jugadores, los periodistas como usted estaban cerca de la concentración y no se perdían nada de los entrenamientos. Teníamos técnico, jugadores, hinchada, todas las boletas se vendieron con días de anticipación, toda esa pasión que despertó la final de América en nuestra ciudad la derrochó ese pendejo botando el penalti de la muerte súbita.

 

¡Se juega el segundo tiempo de este partido no apto para cardíacos, se la lleva la fiera Estupiñan por la derecha, vaya, vaya mijo que se puede cero a cero en el marcador y de terminar así ya sabe mi gente el campeón saldrá de la tanda de penaltis. Toda la ciudad está vestida de púrpura y negro los colores de nuestra bandera todo el estadio late porque es el corazón de todo un país que busca consagrar a un equipo que nos representa, lo quieren  como campeón porque este equipo ha demostrado que partido a partido lo ha dejado todo. La pierde Cáceres y la recupera el resorte Quintero, busca a su hermano, ¡Qué centro! La baja con el pié la pulga y  se la regresa al resorte Quintero en una hermosa pared, el pase ahora es para Armando Costa que centra al área rival aparece la pulga la baja con el pié hágalo mijo, hágalo y El palo no puede ser, el palo nos niega la oportunidad de abrir el marcador, se coge la cabeza el jugador de Atlas, la hinchada lo aplaude y regresa a su formación. Vamos muchachos que se puede claro que sí!

Y le comento, después, después de quince años señor periodista, quince años  pasaron desde el último piojo que le mate a mi hija, al verraquito  se lo llevaron dizque a un colegio en la loma, la parte más cara de la ciudad que por amenazas hacia la familia, luego supe que viajó con la familia a España porque vino un señor de por allá a buscar promesas del futbol y se llevaron a ese piojoso al otro lado del charco.

Sí pero eso no me dice nada señor Álvarez.

Espere le sigo contando entones.

En la tanda de penaltis, los dos equipos empataron y se fueron a muerte súbita si lo botan o lo tapan y el otro equipo hace el gol, pierde, eso es, el que lo bote y se lo hagan sale. Así que la cosa como usted ya sabe fue la siguiente: póngale ojo pues señor periodista para que salga todo lo que es y no se invente nada. El Carretero, el jugador del equipo de Morro alto disparó su penalti y lo convirtió, faltaba que las cosas se emparejaran con el jugador del Atlas, y ponen a patear al que nunca fallaba, ya lo había hecho en la primera ronda de penaltis y lo hizo pero esta vez dio en el palo, en el palo, ¡En el palo! Y pues sí el patrón perdió plata, usted sabe yo ante los demás, no tenía nada en contra del señor y de su familia  pero trabajo es trabajo y me tocó aplastar por órdenes del patrón a Gastón el “piojo” López.

Entonces su patrón fue el autor intelectual de los hechos.

Ahí va la cuestión que me carcome, ¿Ese aparato está apagado?

Es la grabadora con que guardo toda esta conversación, está encendida.

Apáguela y le cuento por qué mi patrón es inocente en este caso.

¿Es necesario?

¡Señoras y señores seguimos en la muerte súbita ya lo convirtió el jugador de los Tigres de morro alto falta que el equipo de Atlas empareje la situación con el ídolo  el Piojo López. Toma distancia, tres metros más o menos no necesita de más es un crack este tipo vaya donde vaya, el árbitro pita El piojo va con toda al balón le pega!

Qué silencio, ¿Recuerda, recuerda el silencio señor periodista?

¡No puede ser, no puede ser es increíble lo que acaba de suceder, el equipo visitante se consagra campeón, es. Es. No lo puedo creer de verdad que es injusto compañero, es injusto, el estadio está en silencio no podemos creer voy a pellizcarme en verdad que sí. Atlas acaba de perder desde el punto penalti la final de la copa de América al mejor club del continente… Es. Es doloroso son lágrimas de hombres muchachos,  llegaron con tanto sacrificio a este nivel a estas instancias del campeonato y lo dejaron no cabe duda, lo dejaron todo en el campo de juego pero la vida es así, el futbol es así compañero. Gracias muchachos por hacernos soñar, por la ilusión que nos crearon no solo a los habitantes de la ciudad de Rio claro, ¡A todo el país! Hoy no se nos dieron las cosas, mañana esperamos, seguro que sí, el futbol da revanchas querido país. Es apoteósico lo que hicieron estos grandes. Hoy disfrutan otros en nuestro campo y nos duele! ¡Los tigres de Morro alto son campeones y no podemos cambiar la historia el equipo favorito al título no pudo en casa…!

 

Bien, señor periodista, todo el país o las personas que apostaron a favor de Atlas y que vieron dilapidar su plata estaban con la misma rabia y querían matar a ese tipo. No le digo la cifra exacta porque yo no la conozco pero sé que mi patrón apostó a ese partido una cifra con muchos  ceros. Y a los pocos días después me llegó la orden. Algo me decía que no lo hiciera pero no podía salir yo con un chorro de babas si antes no me temblaba la mano para irme en contra de tanta gente en esa máquina. Lo maté sí, pero yo también tenía mis intenciones usted más que yo sabía de tantos escándalos que tuvo ese man con varias viejas y no me pregunte cómo porque tampoco lo sé. Mi hija se reencontró después de un partido con él, se reconocieron y a mis espaldas empezaron a salir.  Siempre lo temí cuando volvió ese muchacho y la previne, me opuse a todo  pues sabía la fama de perro que tenía. Le quitó el honor, señor periodista, se burló de sus sentimientos, la engañaba con viejas, modelos, presentadoras. Yo lo maté no porque me ordenaron, yo también tenía mis motivos y gocé, gocé al aplastarlo como debía, hace tiempo que no mataba un piojo y ya no quiero decir nada más porque antes del deshonor de mi muñeca el maldito le dejó otro, otro que guarda en su vientre y que hubiese llevado mi nombre, no creo, que con lo hecho se llame como yo.

 

 

 

 

 

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YA LO DICE EL DICHO

Publicado en por ALONTRIX

-Usted fue Juan, no se haga. Usted era el marido o lo que sea que haya sido de él.

- Y usted no sea sapo.

-Usted hizo quedar mal mi negocio  ya nadie va a la cantina porque con esa muerte usted me la saló y también ¿Va a dejar morir a don Ricardo?

-¿Morir? Ni que  él fuera al que mataron.

-Pero casi y si usted no avisa quién fue, él morirá en un calabozo y todo será culpa suya.

-¿Culpa mía? como si yo le hubiese dicho que fuera a tomar ese día.

- Usted sabe hombre hágalo por la mujer y sus hijos.

Un día como cualquier otro había llegado al pueblo donde nació mi abuelo, el calor del cenit ya se sentía desde antes de las doce y todo era un infierno;  las piedras saltaban del calor y los perros andaban por las calles meneando la lengua que tenían de corbata. Era un día que llamaba a hidratarse con una buena cerveza fría y amarga menos amarga que la misma vida en un territorio lejos de la civilización y tecnología. Corrían los años cincuenta y había una sola cantina en la que en las horas de la mañana no concurría mucha gente pero en la tarde y noche el espacio era tan estrecho que los de afuera no podían llegar hasta la barra a pedir licor y para tomar debían llevar ellos el mismo trago. Y los de adentro eran los que pagaban porque sí podían ser atendidos, además ellos contaban con la cercanía del baño así que la fila para entrar a él era igual de larga que quienes esperaban su turno en la barra.

El caso es que en esa mañana cuando más de uno aguantaba la sed para la tarde, mi abuelo salió temprano de su casa rumbo a la cantina en la que encontró a otros medio alcohólicos que satisfacían su sed y al llegar la cerveza a su boca se escuchaba por todo el pueblo el sonido de tstststststststststs.  Y allí fue cuando empezó todo esto que voy a contar.

Hágalo por sus hijos, su mujer, mi negocio ¡No sea mierda!

¿Me va a aventar con el secretario? Quiere que le diga cómo mueren los sapos.

¿Me está amenazando hijueputa?

Como quiera malparido que si ya maté a uno puedo matar al que sea y si quiere que este moridero se quede sin cantinero dígame no más.

Y así fue que como en ese pueblo se acabó de estrenar el cementerio.

Eso me lo contó mi tío que habla así no le pregunten nada. Las botellas llenaban la mesa y el trapo rojo del dueño de la cantina estaba a punto de humedecerse de sangre.

Yo hace mucho tiempo quería decirle algo.

Dígame don Nicolás.

Usted cuándo me va a ayudar a  pelar la tierrita que tengo al filo del río.

Cuando quiera don Nicolás simplemente es que usted me diga.

Dígame cuándo va y le llevo unas cervezas, las enfriamos con el agua del río y las tomamos bajo el árbol de mango.

La borrachera fue tan tenaz dijo mi tío, que fue allí cuando don Nicolás se dejó ver sus preferencias sexuales, ya habían sospechas entre él  y Don Juan pero no se habían dejado pillar. Ambos borrachos se abrazaban y se reían juntos, perdieron la cabeza ambos que al otro día bajo el palo de mango el Alberto se despertó con guayabo y sin el más mínimo recuerdo de lo que había sucedido.

Te violaron huevón, cómo se te ocurre haber aceptado tomar con ese man que es un marica, vos no sabés cuánta gente ha caído, mínimo mínimo te violó, ¿podés cagar sin dolor?

No me digas eso huevón que don Nicolás a mí me respeta.

Sí claro vos acaso no sabés que dicen que Nicolás y Juan son mozos y les gusta la maricada? Se da cuenta el Juan y te mata.

Dicho y hecho. En la cantina El socorrito ya borrachos y con la vejiga hinchada dormía el abuelo sobre la mesa y el compadre padrino de mi tío.  Mesas más allá don Nicolás tomaba con otro jovencito y le hablaba de que si quería ir al río a limpiarle la tierrita.

Todo fue como un aguacero: fuerte y rápido. Juan entra por la puerta de la cantina con machete en mano y ve a su amado puyón tomando y acariciando al hijo de misia Josefina. Y ¡Ras! Que suena el machete en el suelo  y luego machetea a su amado  por detrás, por donde más le gustaba.

¡Qué pasó hijueputa! ¿Y ese reguero de sangre?

Don Ricardo ¡despierte!, ¡despierte!

Fue tanto el susto que el compadre salió corriendo y pensaba que mi abuelo venía detrás de él, pero el abuelo no tenía fuerzas ni orientación para saber por dónde huir. Además fue el único que se quedó en el sitio después del asesinato pasional.

La cantina se limpió en un dos por tres para los clientes de la tarde y Ricardo por ser el único borracho que estaba en un lugar donde no le convenía se despertó con la resaca a cuestas detrás de las rejas del calabozo.

Señor Ricardo – dijo el secretario, - si usted dice que no fue, ¿Entones quién? ¿Va a pagar cárcel por otro? ¡Cuente haber!

Con los años la siembra de la coca daba más riqueza que la siembra de los productos originarios de la región. Así fue como empezaron a llegar forasteros al pueblo y dos de ellos aunque salieron a la ciudad con su mamá cuando niños fueron tomados como extraños pues nadie los reconocía. Unos morenitos color piel canela como el bolero se establecieron en la antigua cantina El socorrito, en esa casa nadie había vuelto a entrar después que Don Juan mató al dueño al parecer porque le hizo un reclamo que nadie sabe de qué. Los hijos del cantinero vivían en la ciudad con la mamá y salieron desde niños pero estos señores ya eran jóvenes y no se sabe cómo hicieron para entrar en esa casa y por miedo a los foráneos nadie les dijo nada. Hasta que días después el sueño velado por la luna y las estrellas se interrumpió por gritos fuertes que daban en la calle.

¡Don Juan! Abrí hijueputa o te quemamos la casa con vos adentro.

Abrí asesino culitorcido.

Nadie abrió la puerta esa noche pero al día siguiente Juan Liz amaneció muerto y con un tubo de metal que duró caliente toda la noche metido por el ano, macheteado y picado, completamente irreconocible, se dieron cuenta que fue él la víctima porque en primer lugar sabían dónde vivía y la casa quedó vuelta añicos y ceniza;  y en segundo lugar por el tubo caliente atravesado por el culo como los pollos de asadero, a quién más sino a él. Los hijos del cantinero que todo el mundo olvidó que tenía, salieron de la árida población desde pequeños, volvieron hechos unos hombres con sed no de cerveza sino de venganza. Y claro, en la oscura noche nadie se dio cuenta de que por la plaza deambulaban los morenitos y tampoco se recordó que esos eran los hijos del cantinero. Así fue, como lo dice el dicho: quien se mete de nazareno sale crucificado y quien a hierro mata a hierro muere; y en el caso de mi abuelo me imagino que quien calla otorga?

 

 

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POEMAS QUE PASAN PARA GENTE QUE QUEDA III

Publicado en por ALONTRIX

 

A Marcos, a Miguel y su bella familia.

 

Hacia un viaje quijotesco partieron

En su Rocinante de metal

A recorrer la sonrisa suramericana

Desde su Argentina natal

Hasta las playas de Venezuela.

El tiempo les pintó la barba

Como al Che y a Granados

Y una noche la estrella del sur

Los llevó cansados

Hasta el hogar cuya familia compartimos.

Guitarra con pocas cuerdas, envidiable voz,

Impresionante carisma y su hermosa familia,

Qué mona, Qué potro, Que cordobés

Cariños a corazón abierto prometiendo volver de parte y parte.

Marcos el negro, es uno.

 El otro se llama Miguel

Uno Evangelista y el otro Arcángel

Con razón les fue tan bien.

(Hoy vi los pechos de mi compañera

 

Y  a Villa Bustos recordé).

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